Una de las cosas que nosotros debemos entender es que no somos capaces de cumplir con los requerimientos que Dios nos hace por nuestra propia cuenta. No está dentro de nuestras capacidades el llevar una vida de santidad y obediencia a la palabra de Dios porque nuestra carnalidad se opone firmemente a lo que Dios dice. Es por eso que mientras estemos bajo la ley, jamás podremos agradar a Dios, porque nuestra carne no puede agradar a Dios. La diferencia ocurre cuando conocemos al Señor Jesucristo y lo dejamos obrar en nuestro corazón. Solo entonces él es quien cumple con los requerimientos de Dios y lo hace operando en nuestras vidas. Cuando el espíritu santo nos revela esto es cuando realmente podemos liberar una de las expresiones más gloriosas y espirituales que un cristiano puede liberar: “Miserable de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?, Gracias doy a Dios por Jesucristo nuestro Señor.”
Te invito a escuchar el mensaje y profundizar un poco más acerca de este tema tan glorioso.
Jonathan Del Canto:
04 Sep 06:52 hrs.
Esta predicación me lleva a identificar la manera en la que quiero agradar a Dios, si trato de agradarlo en mi carne o en el Espíritu.
Es urgente que reconozca que hay algo en este cuerpo que no armoniza con la voluntad de Dios: Justo cuando me toca hacer algo por Dios me siento mal, me da sueño, me da flojera, pero cuando tengo que hacer algo que no es para Dios, no tengo problemas, por eso Pablo gritó “miserable de mi, quien me librará de este cuerpo de muerte”, pero gracias doy a Dios por Jesucristo nuestro Señor, porque a través de Él y por medio de la vida en el Espíritu puedo serle agradable
Cada vez que trato de cumplir las demandas de la ley, omito el sacrificio de Jesús en la cruz. Pablo trató de cumplir las demandas de la ley y ese fue su problema, Dios no le pedía eso, cada vez que se esforzaba por cumplir la ley hacía lo contrario a lo que la ley dice
Pero que no se malinterprete como que no tengo que hacer nada. La liberación de la ley no significa que estemos lejos de hacer la voluntad de Dios, ni tampoco que estemos sin ley, sino que significa que el que debe morir soy yo. Al llegar a este punto es donde muchos se equivocan: muchos enseñan que ahora en la gracia no hay que hacer nada, dicen que Cristo lo hizo todo, y que yo no debo hacer nada, pero eso no es cierto
Yocelyne Cárdenas:
17 Jul 09:54 hrs.
Uy Dios que tremenda seguidilla de mensajes, Gracias Jesús porque he hallado en ti la libertad que necesitaba.
Esta predicación nos recalcaba que nuestro fin da lugar a que Dios comience a obrar en nuestras vidas.
Existen tres problemas que nos hacen entender que no podemos agradar con la carne, y estos son:
- La carne se niega a aceptar que no puede restaurar su imagen con Dios
- La carne rechaza su sentencia de muerte.
- Cuando la carne quiere agradar a Dios entonces estorba.
Debo entender que todo lo que mi carne desea es corrupto (Galatas 5.16) y que por esto mismo no debemos darle rienda suelta a nuestros deseos.
Hoy el llamado es a despojarnos al deseo de querer agradar a Dios por medio de la carne, ya que si busco esto revelo que aun no soy libre de la ley y por consecuencia bajo la ley seré juzgada.
Gracias doy a Cristo Jesús porque es él quien lleva a cabo todas las demandas, ya que él es el único que ha cumplido la ley y LA SIGUE CUMPLIENDO HOY EN NOSOTROS
¡¡¡¡¡¡¡¡Dios es el que cumple la ley desde nuestro corazón!!!!!!!
Reconozco mi debilidad ante ti Señor y se que tú eres el único que puede hacer las obras en mi y por medio de mi