La Bestia desde la Tierra

La Carta de la tierra es parte de una nueva religión mundial que está siendo construida por los así llamados líderes espirituales de la Alianza de las Civilizaciones. Y, si las cosas van como han planeado, nosotros, los cristianos, pronto recibiremos nuestra invitación formal.

Análisis profético de noticias

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Es tiempo de juntar las piezas amigos, tomando como base las noticias acontecidas en los últimos días. En el libro de Apocalipsis leemos:

Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón (Apocalipsis 13:11).

Y el Apóstol Juan nos dice:

Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. (1 Juan 4.1-3)

Entonces Juan dice algo que casi me hace pensar que él sabía acerca de la sala de meditación de las Naciones Unidas, La Carta de la Tierra, y la Alianza de las Civilizaciones (AOC, por sus siglas en inglés). Juan dice:

Ellos [los falsos profetas] son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye (1 Juan 4.5).



Sí, la Carta de la tierra es parte de una nueva religión mundial que está siendo construida por los así llamados líderes espirituales de la Alianza de las Civilizaciones. Y, si las cosas van como han planeado, nosotros, los evangélicos, pronto recibiremos nuestra invitación formal.




Así que, ahora que sabemos lo que los líderes espirituales y políticos están haciendo, ¿donde están nuestros líderes espirituales y políticos?
Amigos, es tiempo de juntar las piezas.

Y dijo, “ Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos,
ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.” (Isaías 6.9-10)