La Gracia de Dios

Si preguntásemos al cristiano común de hoy qué entiende por gracia, te aseguro que su respuesta sería: “La gracia es un regalo”. Esto es cierto, pero incompleto, y cuando una verdad está incompleta se convierte, después de un tiempo, en una doctrina errónea. Es por eso que hoy muchos hombres con elocuencia, pero sin unción ni temor de Dios, han convertido este principio fundamental en un error fundamental; y en el caso particular de la Gracia, el error ha ido tan lejos que muchos hombres han llegado a decir que: en la Gracia Cristo lo hizo todo, por consiguiente el hombre no debe hacer nada. Pero: ¿Es esto real? ¿Estás seguro que lo que tú crees es lo verdadero?

Estudios Bíblicos

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Bienvenido a nuestra sección doctrinal, soy el Pastor Gonzalo Maturana y te invito a seguir conmigo este hermoso discipulado que te dará las herramientas para alcanzar la madurez espiritual. Veremos los fundamentos básicos de un verdadero cristiano a la luz de la hermosa palabra de Dios. Antes de comenzar con este estudio, oremos a Dios para que su Espíritu Santo sea nuestro verdadero conductor a la verdad y justicia.

Oremos: “Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, pedimos con mucha humildad que hoy puedas hablar a nuestras vidas, haz que tu palabra destruya todos nuestros conceptos y lleve cautivos todos nuestros pensamientos a tu obediencia, deja que tu Espíritu Santo ilumine nuestras vidas para que seamos verdaderos reflejos de tu gloria, Amén.”

He sido muy sorprendido en el último tiempo al ver como la iglesia ha dejado de lado los principios fundamentales del evangelio de Cristo. Pareciera ser que creen que éstos pueden pasar de moda.

Hoy las iglesias están llenas de prejuicios y doctrinas erróneas que solo han logrado llenar bancas, pero, en ningún caso la han llevado a ser poderosa y victoriosa como los referentes que tenemos de la iglesia primitiva, relatados por la palabra de Dios. Y es por eso que te invito a seguir rescatando conmigo estos principios inviolables, para que Cristo sea levantado en tu vida.

Si preguntásemos al cristiano común de hoy qué entiende por gracia, te aseguro que su respuesta sería: “La gracia es un regalo”. Esto es cierto, pero incompleto, y cuando una verdad está incompleta se convierte, después de un tiempo, en una doctrina errónea. Es por eso que hoy muchos hombres con elocuencia, pero sin unción ni temor de Dios, han convertido este principio fundamental en un error fundamental; y en el caso particular de la Gracia, el error ha ido tan lejos que muchos hombres han llegado a decir que: en la Gracia Cristo lo hizo todo, por consiguiente el hombre no debe hacer nada. Pero: ¿Es esto real? ¿Estás seguro que lo que tú crees es lo verdadero?

"Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” 2 Timoteo 4:3

¡Que texto más profético! Fíjate, dice que los maestros apartarán el oído de la verdad y se volverán a las fábulas; lo que hoy vemos a diario, mas el verso 5 dice: PERO TÚ SE SOBRIO EN TODO. Aunque ellos se hayan desviado, tú, hermano, no seas así; investiga en las escrituras y verás cuán hermoso es que en tu propia vida la palabra de Dios sea literalmente: “LÁMPARA A TUS PIES”.


Ahora, según la Palabra de Dios, ¿en qué consiste la “Gracia de Dios”?.

La palabra “Gracia” viene del término griego CARIS que significa favor, presente, regalo, etc. Y es que, en realidad, la gracia de Dios comienza en el hombre cuando éste, por fe, acepta el regalo de la justificación, logrado por Cristo en la cruz del calvario. Para entender mejor esto debemos recordar que desde la caída de Adán, hasta la muerte de Jesús no había forma en que el hombre fuera declarado Justo, nada de lo que él hiciera, por más bueno que fuere, lo declararía justo pues, la palabra lo encerró todo en pecado y por ser pecadores, sin importar lo que hiciéramos, merecíamos morir.

“Por que la paga del pecado es MUERTE; mas la dádiva de Dios es VIDA ETERNA en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 6.23

“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; Quebranto y desventura hay en sus caminos; Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos.” Romanos 3.10



Así que, para que el hombre fuera justificado o mejor dicho perdonado de la sentencia de muerte que tenía sobre si por causa del pecado, Dios le da un regalo (dádiva).


Veamos tres cosas que ocurren en la Gracia:

1) Dios nos hace un regalo para alcanzar Justificación :

“el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.” Romanos 4.25

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios 2.8-10


Así es como el hombre, sin las obras de la ley y solo por Fe, es reconciliado e invitado a participar de la Salvación de Dios. Muchos a estas alturas dirán entonces: “Si fuimos justificados por fe solamente y no por que cumpliéramos las obras de la ley, entonces, es cierto que no debemos hacer nada”. Claro, porque un texto fuera de contexto nos puede dar una impresión equivocada. Para que esto no suceda, leamos lo que el Apóstol Pablo nos señala después de comprender que la justificación es por fe;

"Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios 2.10

Entonces, Dios nos justifica con un propósito, somos creados en Cristo PARA BUENAS OBRAS, las cuales fueron preparadas de antemano para que anduviésemos en ellas; o sea, para que vivamos en ellas.

Para entender esto con más profundidad, sigamos descubriendo lo que la Gracia de Dios es en realidad.


2) Sus leyes se escriben en nuestro corazón :

“Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” Jeremías 31.33

Luego de nuestra justificación, lo segundo que Dios hace en nosotros es que toda su ley, sí hermano, la misma que le dio a Moisés en el desierto, es trasladada de la piedra fría a nuestro corazón ¡ALELUYA!. Y digo esto por que con Cristo la ley perfecta de Dios deja de ser ajena y pasa a ser parte de nosotros. ¡Maravilloso!. Por eso es que su palabra dice: Y SERÉ A ELLOS POR DIOS, o sea, el texto está diciendo que luego de que sus leyes formen parte de nosotros, Él será nuestra máxima autoridad (DIOS o SEÑOR).

Mucha gente cree que Cristo murió por nosotros porque nadie podía cumplir la ley, entonces Él la cumplió por nosotros; otros creen que ya no debemos hacer nada pues ya no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia.

Pero ambas declaraciones son paradigmas porque :

1. Hubo muchos hombres que sí cumplieron toda la ley, dos ejemplos son:

A) El joven rico (Mateo 19.16)
B) Pablo (Filipenses 3.4-6)

2. Jesús dijo en Mateo 5.17-20:

"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos."

Hermano, cuando un hombre cumple la ley sin Cristo es semejante a un hombre que se viste de ropas finas sin haberse bañado ni afeitado. Cristo es nuestro jabón, y no lo digo despectivamente, porque Cristo nos lava de todas nuestras impurezas interiores y las obras nos cubren como ropas finas, para presentarnos impecables delante de nuestro Dios y Rey. O sea, limpio por dentro y limpio por fuera, por que cuando un hombre solo se queda con la justificación de Cristo y no obra, también es semejante a un hombre que se ha bañado y afeitado, pero que se vuelve a poner ropa sucia y estropeada para presentarse ante Dios.

Es por eso que el Apóstol Santiago nos dice:

“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.” Santiago 2.14-26

Recuerda, la fe se perfecciona por obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efesios 2.8-10)


3) Dios habita en nuestro corazón :

“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” Juan 14.23

Qué hermoso es saber que en la gracia de Dios, luego que hemos sido justificados por fe y que nuestra justificación se ha ido perfeccionado por el compromiso de poner por obras sus mandamientos, Dios viene y habita en nuestros corazones ¡¡ALELUYA, OTRA VEZ!!

Si te fijas bien, en este pasaje de Juan se grafica muy bien que para que Dios habite en nosotros debemos poner por obras sus mandamientos, que no son gravosos cuando son parte de nosotros. El Apóstol Pablo también nos declara muy bien este punto, definiendo nuestros cuerpos como templos del Espíritu santo.

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.” 1° Corintios 3.16-17

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” 1 Corintios 6.19-20


Es cierto, con la gracia fuimos justificados, “Ya no hay condenación”, pero también la palabra dice que fuimos COMPRADOS por precio y, ¡Qué precio!, ¡La vida de Jesús!. Por eso debes siempre tener en cuenta que ni Satanás, ni tú son dueños ahora de tu vida, sino Cristo para la gloria de Dios.

En este estudio hemos visto lo que la Gracia de Dios es en realidad, no te dejes engañar por hombres que, como dice su palabra, tratan de convertir en libertinaje la Gracia de Dios, escudriña las escrituras, ora y busca a Dios en santidad y recuerda:

“y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. 19Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.” Romanos 6.18

Espero que me acompañes en el próximo estudio donde veremos que nos enseña la gracia de Dios. Espero que tus ojos hayan sido iluminados. ¡¡Dios te Bendiga!!

Pastor Gonzalo Maturana Aguilar.